Trastorno de Pánico

¿Qué es un ataque de pánico?

Para poder enfrentar las crisis de ansiedad,  lo primero es conocer qué son y cómo funcionan, para así poder encontrar una solución a largo plazo.

“Sentí un miedo intenso que me invadía y me iba paralizando; algo  me apretaba en la boca del estómago. Mi corazón latía  muy rápido, mis músculos empezaban a no responder, a paralizarse. No podía pensar con claridad y no podía controlarlo, cuanto más intentaba entender qué era aquello, peor me sentía, no podía respirar, cada segundo era más difícil meter aire a mis pulmones. Pensé que me iba a morir.” (Palabras de una paciente real de Psico+Vida).

¿Qué es un ataque de pánico o crisis de Ansiedad?

En el mundo actual, hemos desarrollado ceguera corporal, es decir, no somos capaces de percibir las pequeñas señales que nos envía el cuerpo, hasta que un día nos grita ¡detente, necesito cambiar algo!.

En esa primera situación de pánico, la respuesta de ansiedad activa todas las alarmas de peligro, pero después de un tiempo, la causa de la ansiedad es el propio temor a que se vuelvan a repetir la crisis de ansiedad. Es lo que yo llamo, el miedo al miedo.

¿Qué emoción está en la base de la respuesta de pánico?

El miedo. El miedo es una emoción primaria que nos ha permitido sobrevivir y adaptarnos al  medio, ya que activa las alarmas de peligro. En  la ansiedad y en especial en la respuesta de pánico, podemos identificar como clave de mantenimiento, las evitaciones de aquellas situaciones que sabemos, por experiencias pasadas, que van a desencadenar en una crisis de ansiedad. Por ello la ansiedad, desde ese momento se vuelve limitante.

Comprender qué ocurre

Es importante entender, desde lo emocional, qué es lo que ocurre en nuestro cerebro y porqué nos ha dado el grito de STOP. El hecho de querer controlar lo que ocurre en un ataque de ansiedad, nos lleva a perder el control. Si te paras detenidamente a escuchar tu  ritmo cardíaco, verás que en unos minutos ha aumentado la velocidad, por ello, cuando nos focalizamos en las propias reacciones de miedo, se desencadenan los síntomas fisiológicos  que nos hacen perder el control.
Cualquier cosa puede ser objeto de miedo.

¿Qué hacer?

  • Descartar enfermedades de origen orgánico.
  • Tratar de reconocer los primeros síntomas del miedo, y preparar un guion para decirnos desde una situación de seguridad y conocimiento.
  • Saber que la respiración es fundamental, por ello contaremos hasta cuatro en cada inspiración y espiración.
  • Focalizar en algo externo, nunca en las sensaciones que nos están ocurriendo.
  • Hacer terapia para grabar nuevas memorias emocionales que nos devuelvan la sensación de estar seguros y sin peligro. Dedica tiempo para una solución correcta y completa.